Hay joyas que pertenecen a una temporada y otras que consiguen trascenderla. Las argollas de oro forman parte de este segundo grupo. Llevan décadas (en realidad, siglos) entrando y saliendo del primer plano de la moda sin desaparecer nunca del joyero femenino. Su capacidad para reinventarse explica buena parte de su éxito. Desde los diseños más pequeños y depurados hasta los aros XL, pasando por modelos con diamantes, volúmenes escultóricos o siluetas dobles, las argollas de oro han demostrado que un clásico también puede resultar absolutamente contemporáneo. Hoy vuelven a ocupar un lugar protagonista, aunque quizá sería más acertado decir que nunca lo abandonaron.

Argollas de oro: un clásico que se reinterpreta
Pocas joyas admiten tantas versiones sin perder su esencia. Basta observar las latest trends para comprobar cómo las argollas de oro aparecen reinterpretadas temporada tras temporada.Las encontramos finas y minimalistas para llevar a diario, con volúmenes más contundentes, en versiones abiertas, ovaladas, dobles o decoradas con diamantes y otras piedras preciosas. También cambia la manera de llevarlas: solas como protagonistas o combinadas con otros pendientes cuando existen varias perforaciones.Precisamente ahí reside su modernidad. El aro conserva una forma reconocible, pero permite jugar con proporciones, acabados y detalles para adaptarse a diferentes estilos.

De las celebrities a la aristocracia
Resulta difícil encontrar otra joya capaz de moverse con tanta naturalidad entre códigos estéticos aparentemente opuestos. Las vemos acompañando los looks más atrevidos de algunas celebrities y, al mismo tiempo, formando parte de estilismos mucho más clásicos y sofisticados.También han encontrado su espacio en los joyeros de mujeres de la aristocracia y las casas reales, especialmente en sus versiones más depuradas.Las argollas de oro pueden ser sensuales, elegantes, discretas o rotundas. Todo depende de su diseño y, sobre todo, de cómo se lleven.

¿Por qué las argollas favorecen tanto?
Una de sus grandes virtudes es su capacidad para iluminar y enmarcar el rostro. El oro aporta calidez y el movimiento del pendiente atrae sutilmente la atención hacia las facciones.Además, no existe una edad determinada para llevar argollas de oro. Un pequeño aro puede resultar perfecto tanto en una mujer joven que busca una joya cotidiana como en una mujer que prefiere un estilo elegante y discreto. Del mismo modo, una argolla de mayor tamaño puede convertirse en una declaración de estilo a cualquier edad.La cuestión no es tanto preguntarse quién puede llevarlas, sino qué tipo de argolla favorece más a cada persona.

Cómo elegir las argollas de oro según la forma del rostro
Rostros redondos
Los aros ligeramente ovalados o alargados ayudan a crear una sensación visual más vertical. Los diseños finos también pueden aportar ligereza al conjunto.
Rostros alargados
Las formas redondeadas y los diseños con algo más de volumen pueden equilibrar visualmente las proporciones. En estos casos, una argolla de tamaño medio puede resultar especialmente favorecedora.
Rostros cuadrados
Los diseños curvos suavizan visualmente los ángulos del rostro. Las argollas de oro redondas, especialmente aquellas de líneas limpias, funcionan muy bien para conseguir ese contraste.
Rostros ovalados
Su equilibrio permite experimentar con prácticamente cualquier formato: pequeños aros, modelos XL, diseños dobles o propuestas con diamantes.Estas recomendaciones sirven como orientación, pero nunca deberían convertirse en reglas estrictas. La personalidad y la manera de vestir son igual de importantes.
El tamaño también importa
Elegir entre unas argollas pequeñas o unas de mayor diámetro puede cambiar completamente el resultado.Los diseños pequeños son fáciles de integrar en el día a día y funcionan especialmente bien cuando buscamos discreción. Las argollas medianas ofrecen un equilibrio interesante entre presencia y versatilidad, mientras que los tamaños XL adquieren mayor protagonismo y pueden transformar incluso el estilismo más sencillo.También conviene observar el grosor. Una pieza fina transmite ligereza; una argolla ancha o de volumen redondeado tiene una presencia mucho más marcada.

Encontrar unas argollas que realmente sean tuyas
Más allá de las tendencias, unas buenas argollas de oro deberían encajar con quien las lleva. La forma del rostro, el cabello, el estilo personal, el tamaño habitual de los pendientes e incluso las ocasiones en las que pensamos utilizarlas ayudan a determinar cuál es el diseño adecuado.Por eso, elegir una joya no consiste únicamente en encontrar algo bonito. También implica descubrir qué proporciones, formas y acabados nos favorecen.En Gordillo Jewellers, nuestros asesores pueden ayudarte a encontrar las argollas que mejor encajen con tu fisonomía y tu estilo, desde diseños esenciales hasta propuestas más especiales.Porque quizá las argollas sean un clásico. Pero la forma de hacerlas tuyas es completamente personal.

